Cuerpo Terapéutico

Bienvenidos a este blog, creado con cariño como apoyo a mi sitio http:cuerpoterapeutico.wordpress.com.

Quería empezar esta andanza con textos y reflexiones acerca de la búsqueda interior de cada uno, textos míos y de otras personas que antes que yo ya hablaron del movimiento como medio de conectar con ese “interior” que late dentro, que hablaron del yoga como camino de autoconocimiento, que utilizaron la danza para expresar lo que no podían expresar de otra manera.
Aquí espero que nos juntemos todos, que sea un camino de descubrimiento para mí y que os sirva de alguna manera.

¿Por qué el cuerpo? Observo que cada uno de nosotros, dependiendo de nuestra experiencia vital, de nuestra educación y contexto social, de nuestra formación y de nuestras creencias y valores personales, aderezamos las palabras con matices añadidos, modificados, desplazados, sesgados o ampliados. Lo que vienen llamándose ‘connotaciones’. Y como el contexto general de uno raras veces coincide con el del otro y casi todos, cuando queremos halar de lo que nos ocurre, nos esforzamos por encontrar esos matices que creemos que la persona que tenemos delante comprenderá; muchas veces no encontramos, no sabemos, o simplemente no existen las palabras exactas que definan lo que nos ocurre por dentro; o tras veces, da miedo pronunciarlas en voz alta y entregar esa carga.
Para mí el cuerpo, es el vehículo; su movimiento y cadencia en la respiración son la clave para liberar, para hacer emerger de lo más profundo lo que necesitamos que salga a la superficie para poder reconocernos, sea lo que sea, se llame como se llame…al cuerpo no le importa, solo se preocupa con abnegada devoción de ir manifestando poco a poco las urgencias y dolores que acumula; esto ocurre desde que nacemos, pero difícilmente supimos prestarle atención a sus síntomas.

frida-y-el-cuerpo

“Raíces” (1943) Frida Khalo

Para mí comenzó con la escalada, o incluso antes siendo más pequeña, con el “trepar” por rocas, árboles, paredes, familiares…Pero en la práctica de la disciplina de forma más seguida e intrépida, fui descubriendo el carácter terapéutico de mi cuerpo, la capacidad de este de enseñarme caminos diferentes y  romper barreras y creencias dentro de mí; resolver las secuencias de movimientos que se presentaban para poder ascender, a menudo se convertía en un ejercicio que como ya han descrito otros autores, mezclaba algo de gimnasia, danza e incluso artes marciales, con una concentración mental y un control de la respiración y la coordinación gestual  básicas para moverme con eficacia y seguridad.
Existe una técnica necesaria para escalar, pero antes de eso, comprender la unión entre lo que piensas (o no piensas porque estás bloqueado), sientes en tu cuerpo y el movimiento que debes realizar para mantenerte seguro y avanzar; fue para mí, fundamental para comprender cómo funcionaba, sobre la roca y a través de mi vida y mis relaciones.

Así que me entusiasmé, no soy una gran escaladora, pero puedo afirmar que soy completamente feliz mientras estoy pegada a la roca.

Después vinieron el trapecio y las telas… y otra vez, mi cuerpo me sorprendía concentrándose única y exclusivamente en mi eficacia, mi respiración servía de nexo de unión entre la consecución de figuras y el disfrute; entre la integración de los movimientos en el sentido más mental y su traducción al cuerpo. Era un danzar de emociones, pensamientos y gestos.  En algunas de las sesiones acababa llorando, mi cuerpo exhausto me había llevado a un climax en el que sin saber qué, yo me sentía felizmente liberada.
Trataba de racionalizar lo que había sucedido, pero al fin, me di cuenta de que dentro de mí no existían las palabras, cualquiera que escogiera estaba lejos de expresar con exactitud o un mínimo de claridad lo que había sentido. ¿qué más daba? Así que opté por simplemente dejar que salieran cosas, aceptar mi desconocimiento y confiar en mi sabiduría innata.
Seguí subiéndome al trapecio como una niña pequeña y descubrí que aparte de disfrutar jugando, estaba sintiéndome más ligera y más fuerte emocionalmente, sorprendentemente  consciente de tener el corazón más abierto y más ganas de vivir.

Así que me entusiasmé, no soy una gran trapecista, pero puedo afirmar que soy completamente feliz mientras estoy colgada del trapecio.

Y luego la danza, el Butôh concretamente… y el Yoga…..

Así que me entusiasmé, no soy una gran…..pero puedo afirmar que soy completamente feliz cuando permito que mi cuerpo sea el que hable. (además es cómodo, no tienes por qué responsabilizarte de algo que (tal vez) no sabías que estaba dentro).

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